martes, 10 de enero de 2012

SED VALIENTES

Si tuvieras que hablar públicamente acerca de tus convicciones,  ¿Sabrías que decir? ¿Serías capaz de discutir tus creencias espirituales sin apuro? 
En nuestros días, prácticamente todo asunto imaginable (y unos pocos inimaginables) son discutidos libremente en los programas de televisión. Conocemos los detalles más íntimos de la vida privada de extraños, sin embargo, a menudo nos mostramos reticentes a discutir los misterios de la vida y de la muerte incluso con nuestros amigos más íntimos y los miembros de nuestra familia. Tristemente, también ellos se muestran reticentes a discutir con nosotros estos asuntos. 
Aunque no necesitamos volvernos tan monocordes sobre nuestra espiritualidad que la gente tienda a evitarnos en las fiestas, tampoco deberíamos avergonzarnos por permitir que los demás sepan lo que creemos. En su lugar, deberíamos esforzarnos por integrar nuestras vidas espiritual y física de tal modo que los que están a  nuestro alrededor se sientan a gusto hablando con nosotros acerca de nuestras creencias. 
Siendo abiertos, sin forzar nuestras convicciones sobre la otra persona, pero tampoco ocultándolas, no sólo vivimos honradamente, sino que damos a otros el valor de vivir honradamente. 

1 comentario:

  1. Aprovecho el comentario para saludarte, Jesús y a Hetepheres. Me he alegrado de encontrarte a través de este medio, en el que yo también he hecho mis pinitos. Creo que me voy a hacer seguidor de este blog también. Yo tengo el atrevimiento de escribir mis reflexiones sobre la actividad en cáritas. La verdad es que me gustaría enviarte el enlace para que leyeras algo y si lo crees conveniente pues darle algo más de publicidad.
    Un abrazo.

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