El nuevo nombramiento me da la impresión de que busca la continuidad en cargo tan importante para una asociación de seglares en la que el consiliario es figura de suma relevancia. Y de que el cardenal de Madrid no quiere que la Asociación Católica de Propagandistas, que tiene en su archidiócesis el mayor número de asociados, se le vaya de las manos.
Creo que el anterior consiliario nacional, Don César Franco, desempeñó su cargo excelentemente y no me cabe duda de que Don Fidel lo hará igual de bien. Aunque ello suponga recargar todavía más su repletísima agenda de trabajo. Pero todos sabemos que los días de los trabajadores tienen más de 24 horas. El problema está en aquellos cuyos días sólo tienen tres o cuatro horas. Que los hay. No es el caso de Don Fidel.
No sé si el cargo tiene una limitación de años. Si no la tuviera, y constándome que Don César desempeñaba muy a gusto la función, su cese tal vez tenga una segunda lectura. Su próxima marcha a otras tierras, levantinas, por supuesto, que no le permitiría la dedicación anterior. Esto es sólo un conjetura mía. Que se confirmará o no.
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