Siempre que he escrito de ti lo he hecho desde la amistad, destacando tus méritos profesionales y tus merecidos logros en el campo académico. Hoy quiero hablar de ti como amigo. Sé que va a ser muy difícil que pueda enarbolar en un artículo tantos sentimientos entremezclados: Cariño, admiración, respeto, afinidad en todos los sentidos..., en fin me voy a poner a ello. Hoy más que nunca escribo lo que me dicta el corazón.
Sí, querido amigo, hoy eres tú el auténtico protagonista de este blog, el cual te dedico de forma perpetua porque llevas el título del mismo impreso en tu corazón, en tu vida, en tu día a día.
Destacar algo de ti supone quedarse corto de todas todas, pero tengo que hacerlo porque si no el post se haría interminable, estaría escribiendo toda la noche, me cogería la madrugada y mañana tenemos que madrugar.
En casa eres, sois, miembros más de la familia y cuando te nombramos a ti y a tu querida mujer lo hacemos desde los firmes y sinceros sentimientos de que formáis, por derecho propio, parte de la Familia Rodríguez-Benítez. ¡Y eso es lo que hay!
Mira, hace algunas semanas un "amiguito" me envió un correo con el fin de censurar mi blog, con claras intenciones persecutorias y me dijo respecto a otro post dedicado a una persona conocida por nosotros, que tenía que haberlo escrito antes que a otro y que no había color. Ahora, con el pasar de los días, tengo que darle en parte la razón. ¡Es verdad! No hay color en hablar de personas como tú, que es el compendio de valores, valentía en sus creencias, coherencia personal, coherencia de vida, entrega, don de servir a los demás, generosidad, espiritualidad, caballerosidad, diplomacia..., ¡Es verdad, no hay color!
Eres nacido en Sevilla y un enamorado de mi tierra: Cádiz. Tienes tu corazón partido en dos pedazos: Sevilla y Cádiz. Ahora estás que no paras, gracias a Dios, estás de un lado para otro de nuestra querida España llevando tu sabiduría y tus doctos conocimientos. Madrid se ha convertido en una segunda casa, pues pasas allí algunos días de la semana. Hasta hace casi un año, la Capital del Reino era tu residencia habitual donde ejercías un cargo de máxima responsabilidad.
Querido Rafael, a ti te estoy dirigiendo este humilde artículo que se va escribiendo solo, agolpando en cada frase mil sentimientos.
¡Soy amigo de Rafael Sánchez Saus! ¡Lo digo con orgullo! Rafael fue testigo de nuestra boda, tengo que decirte que cautivaste con tu elegante forma de llevar el chaqué, con la medalla que llevabas prendida en la solapa y con ese soberano saber estar que te acompaña por donde vas. Porque Rafael es un hombre elegante en todos los momentos y circunstancias. He coincidido con él y su mujer Chelo en algunos Retiros Espirituales y puedo decir que los vive con tal intensidad que solo con observarlo se ve como actúa la Mano de Dios. Gracias a esa fe que tienes en Jesús de Nazaret, gracias a la gran espiritualidad que rebosas, gracias a la generosidad que desprendes por todos los poros de tu piel, no pudiste decir que no al ofrecimiento que te hicieron para que fueras Rector de la Universidad San Pablo CEU, bajo el mandato del Alfredo Dagnino, tu don de servicio y tu profunda amistad hicieron que abandonaras Cádiz, tu Cátedra, que dejaras Sevilla y tu vida por coger las maletas rumbo a Madrid para ponerte a dirigir una Institución con muchísimo prestigio y a base de muchos sacrificios personales y familiares.
Cuando hace un año todo cambió, tú por decisión propia decidiste cesar en tu cargo y volver a tus orígenes. El año pasado 2011 no fue bueno para ti, ni para muchos como tú y tampoco para nosotros que vivíamos todo desde la lejanía que da ser de, lo que siempre se ha llamado, "provincias". Pero, aunque no fue bueno, tampoco ha sido malo del todo: Tu nombramiento como Director Académico de la Universidad Tomás Moro ha sido un "premio" a tu gran prestigio desperdiciado para algunos. Este año vuelves a tu Cátedra, a tus ocupaciones de siempre y las que están en marcha. Tu marcha de Madrid supuso un reencuentro con la tranquilidad de tus fines de semana y vacaciones en tu finca en la Sierra de Cádiz, no diré el pueblo para que te dejen tranquilo, a disfrutar más de Chelo, de tus hijos, de tu madre, familia, amigos, de la vida tal y como la quieres vivir. Ayer estuve con un amigo en común y te puedo decir que él es la persona idónea para ayudar a encontrar sentido a muchas cosas que no vemos claras. A mi me ha ayudado, me sigue ayudando y le pido a Dios que siempre lo bendiga pues está haciendo mucho bien.
Los dos compartimos sincera amistad con Alfredo Dagnino, nombre maldito para algunos "amiguitos con aires inquisitorios propios de otros tiempos. Sabemos que Alfredo es un hombre que se entrega por todo lo que hace y que con su ejemplo de valentía se ha convertido en un auténtico referente. Tú y Alfredo sois una fuente en la que hay que fijarse porque con vuestro comportamiento siempre ejemplares y llenos de valentía. Os habéis convertido en el espejo donde nos miramos muchos laicos que, intentamos, ser coherentes con nuestra fe.
Por ser así, como eres: Buen amigo, buen cristiano, caballero donde los haya con esa sempiterna elegancia que te acompaña, por ser todo espiritualidad, por tus fuerte valores, por estar siempre disponible para servir a Dios donde haga falta, haciendo los sacrificios que sean, por ser la coherencia personalizada, por ser ejemplo de marido, padre, hijo, amigo, por ser referente dentro del difícil, y muchas veces perseguido, laicado católico en España, por ser Rafael Sánchez Saus, por el cariño y la amistad mutua que sentimos. Te dedico este blog y mi amistad, bueno nuestra amistad, porque Hetepheres también profesa los sentimientos antes detallados.
La gran diferencia entre tú y otros "amiguitos· es que tú sabes irte en el momento oportuno con grandes dosis de elegancia y los susodichos no se van ni dimiten ni con agua ardiendo.
¡Es normal porque no todo el mundo puede ser Rafael Sánchez Saus!
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada