domingo, 8 de enero de 2012

QUERER ES PODER.

No es fácil confesarse a sí mismo que uno "no quiere" hacer las cosas; es mucho más fácil buscar una excusa que nos exima de los compromisos, de nuestros deberes.

La excusa fácil es decir "no puedo", y con esa excusa ya quedamos tranquilos; pero en nuestro interior sabemos muy bien que no es cierto que no  podemos; y así tratamos de serenarnos, diciéndonos a nosotros mismos que "no sabemos cómo hacer"; y esa es la segunda excusa tampoco llega a serenar nuestras conciencia, entonces apuntamos a la realización, con un tímido "creo que  no puedo".

Quedan finalmente los tres últimos tramos antes de llegar a la realización de la obra, que son: "Puedo, quiero, hago".

Créeme, que si hicieras todo cuanto puedes, tú mismo quedarías asombrado de lo que puedes; pero ahora te dejo mi pregunta: Y, si puedes mucho más de lo que estás haciendo, ¿No estarás obligado a hacerlo?

No hay comentarios:

Publicar un comentario