- Miguel de Cervantes, Félix Lope de Vega, Pedro Calderón de la Barca, Diego Velázquez... ¿Cuántos monumentos hay dedicados a ellos? ¿Cuántas estatuas suyas? ¿Cuántos colegios, calles, plazas, bibliotecas, premios y teatros llevan su nombre? Y sin embargo, todos estos españoles ilustres comparten un destino funesto: sus restos mortales se han perdido, pues sus tumbas fueron asaltadas, destruidas, reformadas o vaciadas.Varios científicos españoles acaban de poner en marcha un proyecto para buscar la de Cervantes. El manco de Lepanto fue enterrado en un rincón desconocido del actual Monasterio de San Ildefonso de Madrid (antiguo Convento de las Trinitarias Descalzas), en el Barrio de las Letras, perdido debido a las numerosas restauraciones del edificio. La búsqueda, liderada por el historiador Fernando Prado, que cuenta con el visto bueno del Arzobispado de Madrid y la Real Academia Española, contempla el rastreo con radares y rayos infrarrojos en busca de material óseo entre los muros y bajo el suelo del lugar.Coetáneo del autor de El Quijote, Lope de Vega se quedó sin lugar de reposo eterno por impago. El Fénix de los ingenios, uno de los personajes más famosos de España en su época, fue enterrado en la Capilla de los Artistas de la iglesia de San Sebastián de Madrid, y los sufragios del sepelio corrieron a cargo del conde de Sessa. Pero en los años posteriores, sus descendientes no pudieron (o no quisieron) seguir haciéndose cargo del pago del nicho, y los restos del gran artista fueron arrojados al osario común de la parroquia.La leyenda dice que Calderón de la Barca fue enterrado seis veces. Lo cierto es que, si su vida fue agitada, después tampoco le llegó la calma. Su cuerpo fue depositado en la iglesia madrileña del Salvador. Dos siglos después, en el XIX, se trasladó al Panteón Nacional de Hombres Ilustres inaugurado en 1869 (y que más bien fue destinado a albergar políticos y militares progresistas de la época). Poco después se clausuró este Panteón, y Calderón fue transportado a la iglesia de San Pedro Apóstol. Pero ni allí tuvo paz: en 1936, a principios de la Guerra Civil, la iglesia fue asaltada e incendiada por varios milicianos y los restos del autor de La vida es sueño desaparecieron. Una teoría sostiene que el párroco escondió la hornacina con los huesos del artista en un lugar secreto del templo; otra afirma que fueron consumidos por el fuego... Sea como sea, no han aparecido nunca.Igual que los de Velázquez. El pintor, fallecido en 1660, permaneció durante siglos en la iglesia de San Juan de Madrid. Sin embargo, el templo fue derribado por José Bonaparte, y en su lugar se construyó la actual plaza de Ramales. En 1998, el asunto se puso de actualidad porque un grupo de científicos levantó todo el suelo de la plaza en busca del cuerpo del creador de Las Meninas. Se emplearon escáneres, ultrasonidos, análisis de ADN e incluso estudios del plomo acumulado en las uñas de los cadáveres encontrados. Nunca apareció. Y está el caso de Federico García Lorca, asesinado en Granada durante la Guerra Civil y cuyos restos mortales aún se buscan hoy día.Puede que España no sea país para los artistas, si se compara con el trato que reciben las tumbas de los grandes de otros países. Víctor Hugo y Émile Zola descansan nada menos que en el Panteón de París. Dickens y Kipling tienen un espacio en el llamado Rincón de los Poetas de la Abadía de Westminster de Londres. Luis de Camões preside un lugar privilegiado en el monasterio de los Jerónimos de Belém. Las tumbas de Poe y Faulkner son casi un lugar de peregrinación en EE UU. Dante cuenta con su propio mausoleo en Rávena. Y Shelley y John Keats se encuentran en el Cementerio de los Poetas de Roma. Menos mal que Cervantes se equivocaba cuando dijo que “no hay recuerdo que el tiempo no borre”, y la memoria y la obra de Cervantes, Lope, Calderón y Velázquez está muy lejos de perderse.
domingo, 15 de enero de 2012
NADIE SABE DÓNDE ESTÁN CERVANTES, LOPE DE VEGA, CALDERÓN, LORCA NI VELÁZQUEZ.
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