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domingo, 15 de enero de 2012

LAS CRISIS QUE NOS ESTÁN AFECTANDO: POR JESÚS RODRÍGUEZ ARIAS.

 (Publicado en INFORMACIÓN el domingo 15 de Enero de 2012).


Empieza un nuevo año, que se espera  duro y lleno de sacrificios, la verdad es que nos esperan unos años llenos de sacrificios, llenos de austeridad para intentar controlar la acuciante crisis económica que nos está ahogando.

También existe la crisis de fe que según Monseñor Osoro, Arzobispo de Valencia, es peor que la económica y financiera. Tengo que darle la razón porque si nos falta fe, que es lo único que mueve montañas, falta lo principal para llevar a cabo todo lo que necesitamos para salir de la económica propiamente dicha.

En estos tiempos de crisis, de diversas crisis, también se ven afectadas, en un ámbito más doméstico, nuestras Hermandades y Cofradías. Cuando los valores y virtudes que son sustentadas por la fe se tambalean, cuando estamos en estas importantísimas Instituciones por el afán de protagonismo, cuando lo que interesa es el cargo y no la carga que ello conlleva, cuando falta el mínimo sentido de eclesialidad como dirigente de una asociación de la Iglesia, cuando falta de todo podemos decir que las Hermandes, principales artífices del Apostolado Cofrade, también están en crisis.

Cuando todo lo antedicho sucede suele pasar que la cúpula dirigente de las mismas, en algunos casos, vivan ensorberbecidos y endiosados olvidando toda la función catequética, formativa, caritativa, espiritual, eclesial de nuestras, queridas y admiradas, Corporaciones Nazarenas.

Con estos mimbres pocos cestos se pueden hacer.

Lo magnífico y grandioso de nuestras Cofradías radica en dos vertientes diferenciadas y unidas mediante un cordón umbilical importantísimo: Por un lado está el mayor de su Patrimonio: Sus Amantísimos Titulares que bajo la advocación que sea dan sentido a las mismas y por otro, muy importante y esencial, el Patrimonio Humano que conforma el Cuerpo de Hermanos.

En algunos casos este gran Cuerpo de Hermanos es minusvalorado, despreciado, ninguneado e, incluso me atrevería a decir, humillado. Solo sirven para hacer “bulto”, sin molestar a la cúpula, y pagar las cuotas. Si no responden en la medida que se “quiere de ellos” no merecen ni figurar en  la listas de hermanos.

Cuando veo estas situaciones, que se producen, hago un símil de la situación de esos dirigentes cofrades con el “Despotismo Ilustrado”: “Todo por el Pueblo, pero sin el Pueblo”. Extrapolando esta frase célebre podríamos adaptarla y decir: Todo por “mi” Hermandad, pero sin los HERMANOS.

¿Cómo se espera que tienen que responder los hermanos cuando permanentemente son despreciados por las mentes preclaras que, en muchas ocasiones, gobiernan estas Instituciones Eclesiales?
           
Y todo lo que aquí estoy desarrollando no es desconocido para muchos pues es una situación que, desgraciadamente, se está produciendo.

Pienso que todo esto se produce gracias a la grave crisis de valores y de fe, que ya denunciara Monseñor Osoro, por el grave déficit de sentido de Iglesia y de falta de respeto profundo a la Jerarquía Eclesiástica para muchos miembros de Juntas de Gobierno. Cuando se adolece del sentir, intrínseco, como miembros de la Santa Madre Iglesia pasan estas cosas.

Las graves crisis se está notando y mucho, pero es en los tiempos duros cuando las grandezas y pobrezas del ser humano brillan y se hacen notar más.

Se podría extrapolar perfectamente esta situación a otras Instituciones, Entidades y Asociaciones y  las similitudes serían calcadas.

A pesar de todo tenemos que tener confianza en Dios, que pone a cada uno en su sitio, y porque en medio de tantas dificultades emergen soluciones eficaces ante tantos y duros problemas. Si nos basamos en los pilares de la fe, la esperanza y la confianza se puede vislumbrar un futuro apasionante ante la niebla, que hoy por hoy, nos ciega la vista.

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