"Un corazón contento es una buena medicina, pero un espíritu roto seca los huesos", dice el Libro de los Proverbios.
Las investigaciones muestran que la risa refuerza el sistema inmunitario y entona la capacidad del cuerpo para curarse a sí mismo. Nos ayuda a compartir con los demás un momento de gracia. Más aún, la risa refresca nuestras almas al permitirnos conectar directamente con Dios.
La risa en una de las herramientas que Dios utiliza para derribar nuestros muros de defensa y aislamiento. Cuando reímos, arrancamos a tiras nuestras convenciones y nociones preconcebidas. Nos permitimos estar más abiertos y ser más capaces de respuesta al don del momento. Es precisamente en esos momentos en que dejamos caer nuestras cáscaras quebradizas cuando Dios lanza en nuestras vidas, transformando y renovando nuestro ser mismo.
¿Qué es lo que me hace sentirme más contento? ¿Cuándo fue la última vez que me reí en alto?
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