- José María Ballester Esquivias.- Cuando le preguntan si se dedica al lobbying, el padre Rougé remite a la segunda palabra del nombre de la oficina que dirige: el Servicio Pastoral de Estudios Políticos.
14 ENE 2012
- O sea, una tarea puramente eclesial. Lo que no impide a este doctor en Teología Dogmática de 48 años ser el confidente de los parlamentarios franceses, los católicos y los que no lo son. Todos los miércoles, organiza una misa para ellos en su parroquia de Sainte-Clotilde, a dos pasos de la Asamblea Nacional. Asimismo, es un interlocutor habitual de Nicolas Sarkozy y formó parte de la decena de sacerdotes que el presidente invitó a cenar al Elíseo antes de Navidad. “Dicen de él que no sabe escuchar, pero no fue la impresión que me llevé de la cena. Todos los comensales hablamos en total libertad, aunque no nos dijo si iba a repetir como candidato”.-¿Le siguen interesando a Sarkozy los asuntos religiosos tanto como al principio de su mandato?-Sigue dentro de la lógica de la laicidad positiva. Además, y sea cual sea su itinerario personal, sigue pensando que la dimensión religiosa de la persona humana y de las sociedades es primordial. No solo en público: en varias ocasiones se lo he oído decir en privado. Es un posicionamiento muy original en el ambiente francés.
-De acuerdo, pero ¿qué ha hecho durante estos cinco años para suavizar la laicidad? Solo consta, en la práctica, el reconocimiento estatal de los títulos de las universidades católicas.-Ha hecho algo muy importante: fomentar una nueva manera de relacionarse con lo religioso. Como era de esperar, no han faltado las crispaciones correspondientes. Me quedo con la imagen de quince ministros -encabezados por François Fillon- asistiendo a la misa en los Inválidos con motivo de la visita de Benedicto XVI en 2008. Nunca había ocurrido en los viajes papales anteriores.
-¿Por qué?-Porque la clase política se censuraba a sí misma.
-Da la impresión de que a Sarkozy solo le interesan los temas religiosos cuando se acercan las elecciones.-Mire, no estoy aquí para defenderle. Pero constato que ha cumplido los compromisos en materia social que adquirió durante la campaña electoral de 2007, relativos al matrimonio y al final de la vida.
-Hace apenas un año, solo una quincena de parlamentarios de la UMP, el partido de Sarkozy, apoyaba el matrimonio gay. Hoy esa cifra es muy superior. ¿No va a ser demasiado fuerte la presión sobre el presidente ahora que llega la campaña electoral?-Las presiones son fuertes, efectivamente.
-¿Cederá?-No creo que haya decidido ceder. Espero que no.
-Dice que el presidente es espiritual. ¿Lo son los parlamentarios franceses?-Hay muchos parlamentarios cuyas referencias cristianas están muy difuminadas y hay otro sector, muy significativo, de cristianos más comprometidos.
-¿Quiénes son estos últimos?-Se dividen en dos categorías muy interesantes: los de la generación de Juan Pablo II (tienen entre 30 y 50 años y asumen sin complejos su pertenencia cristiana y su lucha por los valores) y los que han vuelto al redil (tenían referencias cristianas, las han redescubierto y en la política encuentran una libertad nueva).
-¿Nos puede dar un ejemplo?-Un parlamentario de más de 50 años -me permitirá que no revele su identidad- acaba de hacer su primera comunión. Y la senadora Marie-Thérèse Hermange ha hecho un interesante camino de vuelta a la fe.
-Es una parlamentaria de la UMP. ¿Hay algo que hacer con los socialistas y sus aliados, cuyas posturas en temas sociales y bioéticos no distan nada de las del PSOE en España?-Con la izquierda es ciertamente más difícil, es cierto. Sin embargo, hay que hablar y debatir sin prejuicios y sin que se cierren la inteligencia o los corazones. A base de debatir y de dialogar, hemos conseguido que personalidades de izquierda como los ex primeros ministros Lionel Jospin y Michel Rocard se posicionen contra las madres de alquiler. Ya es algo.
-¿Será suficiente?-Insisto en que con la izquierda es complicado, pero hay un halo de esperanza que hay que aprovechar: los jóvenes del ala izquierda del Partido Socialista están mejor dispuestos que los que son más mayores y que dan una imagen más centrista. Estos compensan con la permisividad social su moderación en asuntos económicos.
-¿Hay parlamentarios que acuden a usted para decirle que han tenido que situar la disciplina de partido por encima de la conciencia?-Sí, claro. También en este caso, la linea divisoria es muy clara. El grupo UMP, sobre ciertos asuntos, da libertad de conciencia a cada diputado o senador. En el PS, hay mayor disciplina de voto. Pero en la última votación sobre la eutanasia muchos socialistas cristianos prefirieron no participar.
-¿Se muestra exigente con los tres puntos no negociables -protección de la vida, de la familia y libertad educativa- establecidos por el papa respecto de los políticos?-Esos tres puntos encabezan los trece puntos del último documento pastoral de la política publicado por nuestros obispos. Pero no hago de los puntos no negociables unos argumentos dirimentes y exclusivos: cuanto más se integren en una visión amplia de la persona humana, mejor se defienden.
-Viene a decir que no hay que quemar etapas.-Sí. Y distinguir el momento del voto del momento del debate. Hay que influir en el campo de este último. Por eso prefiero cristianos comprometidos a los de boquilla.
sábado, 14 de enero de 2012
"LA DIMENSIÓN RELIGIOSA ES PRIMORDIAL PARA SARKOZY".
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