Humildad: doble o nada
En Lengua de madera, breve antología (dos veces breve) publicada en la Isla de Siltolá de la poesía breve inglesa, y realizada por Hilario Barrero, y de bellísima portada, un poema me ha recordado mucho una idea madre de mi madre. El poema es de David Budbill (1940) y reza:
O dicho con una chincheta: La humildad es el privilegio de los humildes. Ahí es nada.
Quiero ser
famoso
y así poder ser
humilde[…]
Porque, ¿de qué sirve mi
humildad
si estoy
atascado
en esta oscuridad?Decía siempre mi madre que era muy sencillo ser sencillo cuando se es duquesa de Alba o descendiente coronado de los Capetos. Tu dignidad se impone sola y tú te puedes dedicar entonces a la campechanía y tal y cual, ja, ja, ja. Lo difícil, como siempre, es el equilibrismo de la clase media. Ser humilde, siendo humilde, es lo meritorio: un doble de humildad.
O dicho con una chincheta: La humildad es el privilegio de los humildes. Ahí es nada.

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