domingo, 8 de enero de 2012

DEL BLOG DE ENRIQUE GARCÍA-MAIQUEZ

Humildad: doble o nada

En Lengua de madera, breve antología (dos veces breve) publicada en la Isla de Siltolá de la poesía breve inglesa, y realizada por Hilario Barrero, y de bellísima portada, un poema me ha recordado mucho una idea madre de mi madre. El poema es de David Budbill (1940) y reza: 
Quiero ser 
famoso 
y así poder ser 
humilde
[…]

Porque, ¿de qué sirve mi 
humildad 
si estoy 
atascado 
en esta oscuridad? 
Decía siempre mi madre que era muy sencillo ser sencillo cuando se es duquesa de Alba o descendiente coronado de los Capetos. Tu dignidad se impone sola y tú te puedes dedicar entonces a la campechanía y tal y cual, ja, ja, ja. Lo difícil, como siempre, es el equilibrismo de la clase media. Ser humilde, siendo humilde, es lo meritorio: un doble de humildad. 


O dicho con una chincheta: La humildad es el privilegio de los humildes. Ahí es nada. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario