Premios ¡Bravo! y nueva evangelización
Evangelizar la cultura es una de las prioridades de la Iglesia hoy. Por eso, es necesario hacerse presente en los medios de comunicación, en los de siempre y también en los más modernos. La Conferencia Episcopal Española impulsa esta presencia, desde hace años, con los Premios ¡Bravo!, que entrega cada 24 de enero, fiesta de San Francisco de Sales, Patrono de los periodistas. Con estos premios, se quiere reconocer la labor de todos aquellos profesionales de la comunicación en la que se hayan distinguido por el servicio a la dignidad del hombre, los derechos humanos y los valores evangélicos

El 23 de febrero de 1455, la Biblia salió por primera vez de la imprenta de Gutenberg, en lo que fue la producción del primer libro impreso con caracteres móviles. Desde entonces, la relación entre la fe y la prensa ha sido, y es, muy estrecha. Buena prueba de ello es el periódico L’Osservatore Romano, que este año celebra el 150 aniversario de su fundación y ha sido galardonado con el Premio¡Bravo!, en la categoría de Prensa. Pero ¿puede evangelizar de verdad un periódico católico; o sólo aspira a convencer más a los convencidos? El Director de L’Osservatore Romano, Giovanni Maria Vian, responde con prontitud: «No solamente puede evangelizar, sino que debe hacerlo. Cada periódico tiene su perfil, evidentemente; y el nuestro es muy peculiar, porque es el único diario vaticano. Pero, hoy en día, la Santa Sede en su conjunto usa los medios de comunicación con una gran soltura y confianza, porque se deben utilizar todos los medios a nuestra disposición para la búsqueda de la verdad y el anuncio del Evangelio. La tradición cristiana y católica siempre ha estado a la vanguardia de la comunicación».
Servicio al bien común
La periodista Inmaculada Galván, presentadora de la cadena 13TV, ha obtenido el Premio ¡Bravo! de Televisión este año, y tiene una reconocida carrera como presentadora en programas de televisión de variado registro y en diferentes empresas de televisión. En todas ellas, ha tratado de subrayar la dimensión de servicio al bien común que debe tener la televisión. Independientemente del puesto que uno ocupe, Inmaculada tiene claro que «los católicos tenemos el deber de evangelizar desde los ambientes en los que nos movemos». Por ello, para un profesional de la comunicación, es decisivo ser consciente de que «la importancia de un medio de comunicación es la de la audiencia potencial que tiene. Somos capaces de llegar a mucha gente, de ahí nuestra responsabilidad». Por ello, la calidad de los programas descansa en «no caer en la audiencia fácil. Nuestra obligación es buscar la calidad por encima de todo y saber darle la forma precisa para que guste. Y eso no es imposible, aunque a veces tiene su coste».
Una mirada hacia lo Alto

Y si la fe entra en el hombre por la predicación, la música puede constituir una buena preparación evangélica. No en vano, el Papa ha reconocido, recientemente, que «la música es capaz de abrir las mentes y los corazones a la dimensión del espíritu y conducir a las personas a elevar la mirada hacia lo Alto». El Premio ¡Bravo! de Música ha recaído en el Orfeón Donostiarra, que fue invitado a participar en la Jornada Mundial de la Juventud. Uno de sus miembros es Álvaro Behobide, profesor de Religión, quien reconoce la «gran presencia de la música religiosa en nuestro trabajo. Más de la mitad de nuestro repertorio, tres cuartas partes, es música sacra». De aquellos días de agosto en Madrid recuerda un comentario que escuchó a un obispo: «Pasarán muchos años hasta que se vuelva a escuchar un Ave Verum en Madrid así». Y es que Cuatro Vientos enmudeció cuando el Orfeón entonó la obra maestra de Mozart en la Vigilia. Álvaro recuerda: «Fue impresionante. No sé si era por el momento tan especial que estábamos viviendo, pero muchos se quedaron de piedra con esta pieza. Y el domingo, durante la Eucaristía, cantamos Tu es Petrus, también muy bonito. Para los que somos creyentes, fue un momento muy importante, para recordar siempre y decir: Yo estuve allí».
Reflejo de la vida diaria
Y es que, prácticamente desde cualquier medio, se pueden hacer muy buenas cosas. La agencia de publicidad Villarrosàs ha recibo el Premio ¡Bravo!, en la categoría de Publicidad, por su campaña para Casa Tarradellas. Después de un tiempo de Navidad dominado por anuncios con una gran carga erótica, ver un spot publicitario con una buena historia de abuelos, padres e hijos es como respirar aire fresco. Jordi Rosàs, Director General de la agencia, destaca que, «si la campaña ha funcionado tan bien, ha sido, sobre todo, porque muchísima gente se ha visto reflejada en ella. Y no tanto en los personajes en sí, sino en la historia y vivencias que mostrábamos: la adolescencia es un período de rebeldía y muchos jóvenes se aíslan en su mundo de música y videojuegos; además, muchos padres no podemos compatibilizar, tanto como nos gustaría, nuestros trabajos con los horarios de nuestros hijos. Pero, afortunadamente, casi siempre están los abuelos, que en un momento como el actual no sólo suponen un apoyo económico y material, sino, sobre todo, una dedicación y transmisión de valores y tradiciones».
Internet: urgencia y responsabilidad
Uno de los requerimientos más insistentes del Papa Benedicto XVI durante su pontificado ha sido el de utilizar Internet para la evangelización. Así, el Premio ¡Bravo! de Nuevas tecnologías ha sido otorgado a la página webwww.rezandovoy.org, una iniciativa de la Compañía de Jesús en Valladolid, que, en colaboración con un numeroso grupo de laicos, impulsa la utilización de la web para la oración. El padre José María Olaizola explica que es una página «en la que las personas pueden encontrar una oración en audio para cada día. Se trata de unos doce minutos que pivotan en torno a un texto -normalmente, el Evangelio de ese día-, intercalando cantos, músicas, textos y momentos de silencio que invitan a la interiorización. Cada uno puede escuchar directamente la oración a través de Internet, o bien descargarla y llevarla consigo en algún dispositivo, de modo que pueden ir rezando en medio de la vida cotidiana, camino al trabajo, en una pausa en medio del día...»
Y es que, hoy, «mucha gente encuentra difícil orar. Parece que no hay tiempo. E, incluso cuando lo hay, no sabemos muy bien cómo hacerlo. Con Rezandovoy, intentamos que la gente descubra la posibilidad de una oración personal. Y que esa oración nos ayude, a cada uno, a poner un poco de sentido en medio de nuestra vida, en la manera de entender el mundo, y en nuestra búsqueda de Dios». Así, hay colegios que dedican diez minutos a la oración con los alumnos mayores al comienzo del día. Y hay personas que se ponen los auriculares en su medio de transporte habitual, o caminando, o mientras corren, e incluso hay quienes rezan mientras cocinan. «Lo que es nuevo es el aprovechar las nuevas tecnologías para encontrase con Dios. Internet es hoy un espacio en el que navegan, se mueven y se relacionan millones de personas. En ese espacio, podemos tratar de ofrecer puntos de encuentro y de interioridad. Es una urgencia y una responsabilidad», explica el padre José María.
Al servicio de la Iglesia

De esta misma urgencia y responsabilidad habla don Jordi Piquer, galardonado con el Premio ¡Bravo! al Trabajo diocesano en medios de comunicación, por su entrega, durante más de treinta años, al servicio de la Iglesia diocesana en el ámbito de las comunicaciones sociales, los últimos de ellos como Delegado diocesano de Medios, de Barcelona. Hoy reconoce que, «en la Iglesia, todo tiene que estar al servicio de comunicar la persona de Jesús y su Evangelio. En este sentido, el trabajo de comunicación en las diócesis se justifica en la medida en que realmente esté al servicio de ello, especialmente al servicio del obispo de cada diócesis, que es el que tiene primariamente la responsabilidad evangelizadora. Un trabajo de comunicación al nivel diocesano no se justifica si no se pone la servicio de los objetivos de la Iglesia, que son anunciar a Cristo y su Evangelio. De manera particular, este trabajo sirve a los objetivos particulares de la Iglesia local. Un aspecto a subrayar es que una oficina diocesana de comunicación ha de ser un canal al servicio del obispo en sus relaciones con la comunidad diocesana, algo que se puede hacer de muchas maneras. Por ejemplo, en muchas diócesis se ha generalizado que el obispo escriba semanalmente para ponerse en contacto con su comunidad. Esto es algo que tiene mucho valor, porque es un canal de comunicación del obispo con sus fieles. Una oficina diocesana de prensa, haciendo este trabajo y sirviendo de canal, se pone al servicio del obispo y de toda la comunidad diocesana: es un trabajo necesario».
Así, junto a Radio Exterior de España, Premio ¡Bravo! de Radio, y a la película De dioses y hombres, Premio ¡Bravo!de Cine, todas estas iniciativas dan fe de que el encuentro con Cristo es posible. No cabe la resignación y el lamento ante la nefasta y sesgada visión de la realidad que nos ofrecen muchos medios de comunicación. Los medios de comunicación no son más que medios para dar y recibir la información necesaria para crecer interiormente. Basta usarlos bien, y seleccionarlos mejor.
Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
La Jornada Mundial de la Juventud, Premio ¡Bravo! Especial
En la estela de la JMJ
La Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Madrid puso de manifiesto la fecunda vitalidad de la Iglesia y supuso un impulso decisivo para muchos en su amistad con Cristo. Este evento, organizado por la archidiócesis de Madrid, pudo ser posible gracias a la conjunción de numerosos factores. Don Ángel Matesanz, Vicario para la aplicación del Sínodo diocesano de Madrid, destaca la acción de los voluntarios, el fortalecimiento de la comunión en el seno de la diócesis y la importancia de la oración.
Pero, ¿cómo mantener lo que se ha vivido en la Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011 y que no se quede en un estupendo recuerdo de verano? Don Ángel recuerda las palabras del Papa en el avión que le trajo a Madrid, cuando afirmó que «la siembra que Dios hace es siempre silenciosa. Con la JMJ pasa como con la semilla de la que habla el Evangelio. Lo que Dios siembra, crece misteriosamente y en silencio». Ahora bien, en relación a la colaboración que Dios nos pide, desde la JMJ en adelante, destaca varios aspectos: «Es necesario fortalecer la experiencia vivida en la JMJ con una fundamentación racional, ya que la fe en Jesucristo no es pura emoción. Hay que conocer cómo se articulan unos con otros los elementos de la fe de la Iglesia. También es necesario fortalecer la conciencia de que pertenecemos a la Iglesia, y hacer visible la pertenencia, que no es ni privada ni intimista. Para ello, hay que promover la integración en grupos de Iglesia, no necesariamente en movimientos o asociaciones establecidas, sino también en grupos de parroquias. Ahora bien, lo que verdaderamente funda y construye la Iglesia es la celebración de la Eucaristía. Será poco todo esfuerzo por fomentar la participación en la Eucaristía dominical. Y también educar en la compasión, en el servicio a los que sufren. Aun en el caso de que sea de forma ocasional, el servicio a los necesitados marca»
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