Querido Luís, sí, ya lo sé, han pasado ya algunos días desde que falleció tu querido padre y se fue a la casa que tenía preparada en la Gloria, sé que han pasado ya algunos días de la dura separación que supone la pérdida de un ser tan querido e insustituible, sé que ahora el dolor y el sentimiento de pérdida es más hondo y que el duelo que estás viviendo es más palpable.
Decirte Luís que aunque no tuve el privilegio de conocer a tu padre, sí te conozco a ti y que me puedo hacer una idea de la gran dimensión humana que ha tenido que ostentar porque, como dice el refrán, "de tal palo tal astilla". Decirte que, tanto Hetepheres como yo, te tenemos muy presente y ahora en estos duros momentos más. Estás en nuestras oraciones permanentemente y le pedimos a Dios que haya acogido a su hijo, tu padre, en la felicidad eterna de su Gloria.
Conocemos a Luís Sánchez de Movellán porque compartimos con él un carisma dentro de la Santa Madre Iglesia: Somos propangandistas y además estamos orgullosos de serlo. Si Dios así lo quiere volveremos a compartir, con total intensidad, una semana al año en tu tierra de nacimiento y que a nosotros nos ha enamorado: Santander. No importa si lo hacemos con el Curso de Verano que anualmente organiza la ACdP o por otro motivo. En ti no hay engaño, eres como eres, no tienes ni trampa ni cartón y por ser así no dudes que tu padre ha estado y estará muy orgulloso de su hijo porque ha educado un cristiano cabal y un católico valiente.
Sabes, no hace falta que te lo digamos, que nos tienes para lo que necesites. Estamos contigo y compartimos desde la distancia, que no es el olvido, tu dolor, tu tristeza y también tu esperanza de que tu padre ya esté gozando de la presencia de Jesús Resucitado.
Un fuerte abrazo, querido Luís, querido amigo, y lo hacemos extensivo a tus seres más queridos.
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